La empresa Guomango, que comercializa sus productos bajo la marca Oleazara, ha abierto el mercado de Dinamarca al que ya ha realizado los primeros pedidos. Un mercado que se suma a la presencia que la firma tiene en Japón, Estados Unidos y Canadá. Ahora, el siguiente paso es entrar en Emiratos Árabes Unidos y en el Golfo Pérsico.

La empresa nació en Julio de 2015, tras participar en un programa de emprendimiento agroalimentario co-organizado por el Instituto Aragonés de Fomento y CEEIARAGON.  Desde entonces, Guomango está alojada en este vivero de empresas innovadoras y tecnológicas.

El aceite de oliva virgen extra de Oleazara sigue conquistando los mercados exteriores. Su producto es una combinación única de sabores, aromas, colores y texturas, obtenido de mimadas producciones limitadas. Si con anterioridad, ya habían conseguido abrir el mercado de Estados Unidos y de Canadá, y más recientemente el de Japón, ahora esta empresa CEEIARAGON se adentra en Dinamarca.

«Hace tres semanas, hemos hecho el primer envío» a Dinamarca, país que es uno de los nuevos objetivos en mercados exteriores de esta empresa, según explica Penélope García, directora comercial de Guomango.

Los mercados exteriores van a seguir siendo decisivos para esta empresa -exporta el 98%-, que se ha marcado el objetivo de llegar a más países con su aceite de oliva virgen extra. De hecho, ya llevan «dos años intentando entrar en Emiratos Árabes Unidos y en Golfo Pérsico. Son culturas diferentes y hay que generar confianza en el distribuidor. Hasta los dos años, no es habitual que empiecen a comprar».

El trabajo de estos dos años está comenzando a dar sus frutos. De hecho, la empresa va a firmar próximamente un acuerdo con un distribuidor iraní para entrar en estos mercados para los que «ahora tenemos que adaptar nuestra imagen. Cada mercado exige una imagen dentro de nuestra imagen».

La apertura de nuevos mercados va a ir pareja al desarrollo de otras líneas de actividad dentro de la empresa. Dentro de ellas, se encuentra la nueva gama de productos ecológicos que se lanzará en breve plazo y que comprende dos packs principalmente en diferentes tamaños, y que se destinarán a Canadá. Uno de ellos está preparado con aceitunas de las variedades empeltre y arbequina, mientas que la otra son olivas de las variedades arbequina, empeltre y manzanilla.

Esta gama de productos ecológicos se quiere introducir también en otros mercados como es el caso de Estados Unidos y de Japón, aprovechando ahora a su vez el acuerdo comercial que se ha firmado entre el país nipón y la Unión Europea.

Oleazara está trabajando, además, en otros productos como las perlas de aceite ecológicas para restaurantes gourmet, que son como «si fuera caviar». Un producto que se quiere introducir en Estados Unidos y Canadá. Precisamente, este último país, es también el objetivo, junto con Japón, de la nueva línea de cosméticos en la que se está trabajando desde la empresa y que tienen como base el aceite de oliva.

Una empresa liderada por mujeres

Detrás de todo este trabajo, está un equipo formado por cuatro mujeres, que fueron las que crearon la empresa Guomango y la marca Oleazara: Penélope, Pilar, Juncal y Penélope. «Desarrollamos y apoyamos la cultura ‘Green Thinking’ y, para ello, compartimos y revisamos las mejoras que podemos hacer cada año, fijando objetivos mensuales y anuales. Pienso que somos un equipo de mujeres muy equilibrado. Solas no podríamos hacer esto, pero nuestra fuerza es la unión de todas las capacidades juntas».

Guomango es un claro ejemplo de empresa liderada por mujeres, que se constituyó hace cuatro años «con el firme propósito de exportar desde el minuto uno aceite de oliva virgen extra de Aragón por el mundo».

A esta iniciativa empresarial, Penélope García aportó su experiencia adquirida en la empresa familiar de conductos de ventilación durante más de 32 años y que fue fundada por su padre. A su fallecimiento, ella y sus hermanas continuaron con la actividad, pero finalmente hubo que cerrar porque «los clientes, que eran todos de la rama de la construcción, entraron en concurso de acreedores y no tuvimos más remedio que cerrar». Dos años antes del cierre, «yo llevaba el tema de internacionalización para ver si exportando podíamos hacer frente a las deudas, pero la exportación es un proceso muy lento y, en dos años, no fue posible exportar todo lo que necesitábamos para no tener que cerrar la empresa».

Así comenzó un cambio de rumbo para el que Penélope García estuvo formándose durante un año en diferentes áreas como, por ejemplo, el marketing, finanzas, ventas o asesoramiento alimentario. Y, aunque los principios no fueron fáciles -porque la tutora copió su idea de exportar aceite de oliva virgen extra y tenía su plan de negocio, adelantándose a la emprendedora-, no desistió y siguió adelante con su iniciativa empresarial.

Sumó apoyos de una «amiga mía Pilar, que está graduada en Ciencias Empresariales», que se unió al proyecto y dos meses después de terminar el curso en emprendimiento agroalimentario constituimos la empresa GUOMANGO S.L.» en marzo del 2015.

Además, también necesitaba a alguien para encargarse de áreas como el marketing y los diseños de botellas y creación de marca. Así, de la creación y desarrollo de la web y las redes sociales, «se encargó mi hija pequeña Juncal que, por aquel entonces estaba estudiando marketing, mientras que los diseños de botellas y creación de marca se hizo cargo mi hija mayor Penélope, que es arquitecta. Con las cuatro mujeres asociadas, decidimos dar a conocer por el mundo el aceite de oliva virgen extra de Aragón. Me hacía mucha ilusión que Aragón fuera un referente de alimentación de calidad en otros países».

Año tras año han ido consiguiendo retos y dando pasos importantes. Dentro de ellos, por ejemplo, está el nacimiento del grupo Guomango, en 2017, haciendo una asociación con Aceites Lis y Agroindustrial Ayerbe .

Y, aunque «no ha sido nada fácil» porque «han surgido mil complicaciones, y hemos tenido que superar muchos baches, trabajamos muchísimas horas diarias y nos han pasado muchas cosas durante estos años, pero nuestras decisiones son fiables y nos dan confianza porque basamos los resultados en la información de los datos que vamos obteniendo año tras año desde hace cuatro años».

Además, «cada año vamos implantando certificados de calidad, enfocamos cada vez más el negocio hacia lo ecológico y nos vamos anticipando a lo que nos pide el cliente para responder a sus necesidades para intentar cumplir con sus expectativas».

Y, de momento, «hemos conseguido todos los objetivos que nos fijamos al principio, no con la rapidez que esperábamos, pero la persistencia y la paciencia han hecho que más tarde que pronto vayamos cumpliendo objetivos» tal y como se pone de manifiesto con sus acciones en exportación.

Fuente:  El economista.es