Los sensores de Libelium crean una red de precisión y en tiempo real para detectar los excesos de ruido en Cuenca (Ecuador)

Crear un mapa de ruido con el nivel de presión acústico más alto. Este es el objetivo del equipo de siete sensores Plug & Sense! Smart Cities PRO  Libelium, empresa emancipada de CEEIARAGON, en una ciudad de Ecuador, cuyos habitantes se quejaban del «ruido excesivo en sus calles».

Libelium inició sus pasos en CEEIARAGON tras ganar, hace 13 años, el Concurso. Libelium se ha convertido en un referente en el campo del Internet de las Cosas: operan en los 5 continentes, cuentan con más de 50 empleados y facturan 5,4 millones de euros.

PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA

La contaminación acústica es un problema de salud pública. Según la OMS, «perjudica gravemente la salud e interfiere en las actividades diarias como la escuela, el trabajo, el hogar y el tiempo libre». Un estudio de la agencia alemana del medio ambiente concluye que la población expuesta a un nivel de ruido superior a 65 decibelios desarrolla una tasa más alta en el 20% de los ataques cardíacos a corto plazo y puede perturbar el sueño, causar efectos cardiovasculares y psicofisiológicos, reducir la productividad y provocar respuestas molestas y cambios en el comportamiento social.

Por ello, movimientos ciudadanos y plataformas como ‘Cuenca sin ruido’ llevaban tiempo advirtiendo de los excesos acústicos, que superaban los niveles de decibelios establecidos en esta ciudad ecuatoriana. Así, la población de Cuencia demandó soluciones inteligentes para hacer de su ciudad un lugar «más habitable y saludable». 

Así, se recurrió a la tecnología de Libelium para llevar a cabo este proyecto del Instituto de Estudios de Régimen Seccional del Ecuador (IERSE) de la Universidad del Azuay, a solicitud de la Comisión de Control Ambiental del Consejo. Se instalaron siete equipos con nodos en diferentes lugares de la ciudad para generar este mapa de la contaminación acústica y recopilar datos de gran precisión en tiempo real.

La información recopilada por los sensores se envía cada 10 minutos a través de 4G y se almacena en los servidores de la Universidad de Azuay, lo que permite la medición continua del ruido sin un gasto excesivo de recursos. Además, estos datos son públicos y se pueden ver a través de su sitio web en tiempo real.

Para la elección de estos siete puntos, se basaron en las informaciones y las quejas que los ciudadanos enviaron a la Comisión de Gestión Ambiental, para detectar las zonas con un mayor número de problemas de ruido.